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AJUSTE DE PRECIOS Y RALENTIZACIÓN DE LAS OPERACIONES MÁS APALANCADAS.
El diario económico Expansión reunió
a cinco representantes de la actividad de fusiones y adquisiciones corporativas
para valorar los efectos de la crisis de las hipotecas subprime
y situación actual y futura del mercado en España. A continuación se reproducen
algunos de los comentarios de Nicholas Walter (Socios
Financieros), Tomás de Heredia (Arcano), Pablo Cervera (Atlas Capital), Pablo
Gómez de Pablos (GBS Finanzas), Guillermo Arbolí (N+1), a este medio de comunicación.
Para Nicholas
Walker la crisis de las hipotecas subprime
“ha ocasionado pérdidas a numerosos inversores institucionales que han reducido
sus actividades de inversión en deuda de alto rendimiento y elevado riesgo
vinculada a las compras apalancadas de compañías y el crédito hipotecario de
alto riesgo. Walker considera que este problema ha
empeorado, “puesto que los bancos suscriptores de nuevas emisiones de deuda de
más riesgo no son capaces de colocarla, y necesitan incentivar a los
compradores reduciendo el precio de los préstamos que quieren colocar. Esto, a
su vez, produce pérdidas que no provienen de fallidos, sino de problemas de
liquidez”.
Para Tomás de Heredia, “los
operadores del mercado todavía no son conscientes ni de todas las implicaciones
de esta crisis ni del impacto que ésta teniendo sobre las cuentas de resultados
de los agentes del mercado y de los bancos de inversión y que el nerviosismo de
pasadas semanas en las bolsas muestra la situación de incertidumbre”.
En opinión de Pablo Cervera, consejero
delegado de Atlas Capital, “el nivel de apalancamiento es muy alto en algunos
mercados y que el riesgo de impagados sí que es un riesgo real, si bien durante
los últimos años no se había percibido como tal”. “Como consecuencia de ello sí
se producirá un ajuste en el mercado de deuda, lo que tendrá un impacto en las
valoraciones de las compañías, que es previsible que se transfiera a la bolsa,
que venía siendo empujada por un nivel muy alto de operaciones corporativas”.
Pablo Gómez de Pablos,
socio de GBS Finanzas, asegura que se trata de “una crisis pasajera con un
impacto limitado en Estados Unidos, reducido en Europa, y muy reducido en
España”. Para él, “la razón principal de este efecto es la diversificación del
riesgo de las subprime entre un gran volumen de
inversores gracias a las CDOs (Collateral
Debt Obligations), vehículos
estructurados que agrupan tramos de deuda de distinto riesgo, que se han
incluido en multitud de carteras de instituciones financieras y fondos de
pensiones”.
Gómez de Pablos
recuerda que “los beneficios empresariales siguen creciendo con fuerza, lo que
aleja un horizonte de recesión.
Guillermo Arbolí,
piensa que lo más grave “es la falta de confianza que se ha generado entre las
instituciones financieras por el desconocimiento del nivel hasta el que ha
llegado la crisis de activos financieros afectados por la situación
hipotecaria, y qué instituciones están influidas en mayor o menor medida”.
Impacto
Para Nicholas
Walker “en los próximos cuatro meses saldrá al
mercado un número potencialmente elevado de operaciones, con un interés
atenuado por parte de compradores muy selectivos, exigiendo mayores
rentabilidades y mejores protecciones”. “No obstante, gracias a la alta
liquidez del capital riesgo, el número de operaciones continuará siendo
elevado, pero se emplearán niveles menores de deuda, con la perspectiva de
muchos fondos de poder refinanciar sus adquisiciones cuando la liquidez se
recupere”, matiza. “Si bien se producirá cierta presión en las valoraciones,
los activos de calidad seguirán disfrutando de precios atractivos, y los
negocios a precios razonables y buenas perspectivas continuarán contando con
muchos candidatos interesados”.
Tomás de Heredia indica que “los
bancos financiadores están ralentizando la concesión
de nueva financiación, prefiriendo trabajar con sus clientes actuales en
refinanciaciones de créditos ya existentes, antes de aventurarse a nuevas
operaciones cuya rentabilidad futura no está del todo clara”. “Por lo que
respecta a los inversores tanto empresariales como financieros, su voluntad de
realizar compras y/o ventas no debería verse afectada por esta situación, si
bien tendrán que ajustar sus expectativas de precio de venta/compra”, dice.
Para Gómez de Pablos,
“probablemente se verán retrasadas una serie de meses algunas operaciones donde
el apalancamiento sea crítico (todas las lideradas por el capital riesgo,
principalmente). Esto podrá dar paso a una mayor participación de compañías
industriales en procesos de compra y a una ligera reducción de los precios de
las compañías”. “Las entidades de private equity siguen levantando enormes cantidades de dinero a
pesar de la crisis, lo que no hace fácil una reducción muy significativa de la
actividad”. “Puede que se tarde algo más en cerrar una operación, pero se
seguirán cerrando”, añade.
Para Arbolí,
“a corto plazo vamos a ver un descenso en la actividad corporativa de fusiones
y adquisiciones hasta que los mercados de deuda se recuperen. Por un lado, las
compras apalancadas dependen en buena parte de la financiación bancaria. Las
compras por parte de inversores estratégicos necesitan también un entorno de
confianza y estabilidad que todavía no hemos recuperado”, apunta. “Probablemente
vamos a ver también un ajuste de precios significativo en las operaciones que
se cierren. Los múltiplos de valoración de las operaciones de 2006 y principios
de 2007 son insostenibles sin una oferta agresiva por parte de los bancos financiadores”.