EL NEGOCIO DE LOS SISTEMAS DE RECONOCIMIENTO DE VOZ.

Los sistemas de reconocimiento de voz se han convertido en una opción más que interesante para multitud de compañías que operan en determinados sectores. La posibilidad de ofrecer servicios de información, realización de reservas y transacciones, la existencia de equipos electrónicos y domóticos que funcionan mediante órdenes de voz, han mejorado los resultados de las empresas en términos de reducción de costes, aumento del nivel de satisfacción de los clientes, mejora de la productividad por empleado y generación de nuevas oportunidades de negocio. A modo de ejemplo, una llamada telefónica atendida por un robot tiene un coste de 0,20 céntimos, mientras que si la atendiera una persona el coste sería entre 1 y 5 dólares.

Cualquier servicio repetitivo, como la información telefónica, la venta de entradas para cualquier evento, la realización de reservas en restaurantes u operaciones financieras puede ser adaptado a este tipo de sistemas.

Según los datos de la consultora SRI Consulting Business Intelligence, en 2003 se invertirán 3.500 millones de dólares en sistemas de reconocimiento de voz, mientras que en 2005 y 2007 esta cifra ascenderá a 20.000 y 40.000 millones de euros, respectivamente.

El sector bancario ya ha comenzado a beneficiarse de los sistemas de reconocimiento de voz. Entidades de crédito como Bankinter, ING Direct, Patagon, Banco Atlántico, La Caixa, BBVA o Caja Madrid disponen de sistemas que facilitan la consulta de saldos y movimientos, ofrecen las nuevas promociones y realizan tareas de asesoramiento. Además, el uso de estos sistemas mejora la seguridad de las transacciones, ya que la identificación del cliente, sus datos y claves secretas, la realiza el robot.

Estos sistemas optimizan los servicios de televenta. El Real Madrid, por ejemplo, ha implantado un sistema de venta de entradas y reventa de abonos que ha evitado las molestas colas a los aficionados.

La industria automovilística también ha comenzado a implantar esta nueva tecnología, estimándose que en 2007 el 20% de los coches tendrán aplicaciones telemáticas capaces, por ejemplo, de facilitar mediante voz la ruta a la gasolinera más cercana.

La domótica, con lavadoras que recomiendan el modo más adecuado de lavar la ropa; la industria del videojuego, con productos que aumentan el realismo del juego al identificar determinadas órdenes; o la seguridad biométrica, que añade la identificación de la voz humana, como complemento a los sistemas de reconocimiento del iris o de las huellas dactilares, son otras de las aplicaciones que comienzan a ver las virtudes de los sistemas de reconocimiento de voz.

Applied Technologies on Lenguage and Speech, S.L. (ATLAS) e Ydilo son dos empresas participadas por alguna entidad de capital riesgo que explotan sistemas de reconocimiento de voz.

ATLAS es una compañía participada desde comienzos de 2003 por la sociedad de capital riesgo Innova 31, S.C.R., S.A..

Esta compañía, fundada en 1999 por varios profesores de la Universitat Politècnica de Catalunya, ofrece servicios de reconocimiento automático de voz en varios idiomas; dispone de conversores de texto a voz y librerías integradas para la interpretación de los lenguajes estándares para el acceso vocal a Internet. Actualmente cuenta con una plantilla de siete personas, entre ingenieros superiores de telecomunicación y asesores lingüísticos.

En el año 2002 su volumen de negocio se situó alrededor del millón de euros, con un EBITDA de 400.000 euros y una cifra de exportaciones del 30%. Las previsiones para los próximos tres años (hasta el 2005) son incrementar su facturación hasta los 6 millones de euros.

Por otra parte, Ydilo, participada por los fondos asesorados por Mercapital, Enisa y Nmas 1, es una compañía especializada en la consultoría e implantación de soluciones basadas en Reconocimiento Avanzado de Voz y en la explotación de estos servicios.

Entre sus clientes se encuentran el Real Madrid, al que diseño un sistema a través del cual se vendieron las entradas de la última final de la copa del rey que disputó el club de fútbol.