NANO SPAIN 2004.

La nanotecnología es la ciencia encaminada a la creación de materiales mucho más pequeños, ligeros y resistentes que revolucionará todas las industrias que hoy conocemos. Su irrupción se mide en términos del cambio que supuso para la civilización la aparición de la máquina de vapor, el motor de explosión o Internet. Gracias a esta ciencia, será posible crear minicámaras diseñadas con materiales que no produzcan rechazo y que devolverán la vista a un ciego; crear ordenadores del tamaño de una tarjeta de crédito; o fabricar nanodispositivos portadores de medicamentos curarán selectivamente células cancerígenas. Sin embargo, como ocurriera con Internet en los años setenta, la nanotecnología todavía está dando sus primeros pasos.

En el congreso Nano Spain celebrado en San Sebastián en marzo de 2004 se puso de manifiesto tanto el potencial de esta ciencia como la escasa receptividad de la industria española hacia sus bondades.

Países como EE.UU o Japón han tomado la delantera tanto en el volumen de inversión invertido como en el apoyo institucional y empresarial a este tipo de iniciativas. En EE.UU son muchos los estados que han secundado a la National Science Foundation, que lanzó el plan NNI con una inversión de más de 1.600 millones de dólares en seis años. También debe destacarse la aportación de cientos de millones dólares de empresas privadas establecidas en California o Texas, encaminada a la creación de centros dedicados a la Nanotecnología. Asimismo, Japón cuenta con el fuerte compromiso del gobierno y de la industria, mientras que en Corea esta iniciativa parte fundamentalmente de compañías como Samsung.

En Europa se han ido estableciendo de una manera más modesta planes nacionales o europeos. Destacó la iniciativa NID (Nanotechnology Information Devices) lanzada hace tres años desde la Unión Europea; el apoyo del Ministerio de Investigación y Tecnología alemán, que en 1998 creó seis centros de nanotecnología; o el centro MINATEC ubicado en Francia (Grenoble) que albergará a más de 3000 investigadores. Más peso está teniendo el impulso a la Nanotecnología desde el VI Programa Marco de la UE, dotado con 1.300 millones de euros en el periodo 2003-2006.

En España, existen muchos grupos de investigación con personal altamente cualificado ubicados en centros de mucho prestigio como en el CSIC, (Institutos de Ciencia de Materiales, de Microelectrónica…), en diversas Universidades (Autónomas de Madrid y Barcelona, Central de Barcelona, Complutense de Madrid, Rovira y Virgili, Zaragoza, Santiago, País Vasco, Valencia, etc.), y en el Parque Tecnológico en Barcelona, Instituto de Nanotecnologías de Aragón, etc.. La investigación se dirige a nanoobjetos, fenómenos cuánticos, efecto túnel, procesos de auto-ensamblaje, desarrollo de sensores de aplicación biomédica, nanoestructuras catalíticas para ahorro energético, nanoelectrónica y nanofotónica, magnetoelectrónica y nanomagnetismo, moléculas funcionales, o nanocompuestos de excelentes propiedades físicas.

Sin embargo, la principal carencia de nuestros investigadores radica en la ausencia de capital suficiente para costear los procesos de fabricación y caracterización. Se echa en falta una mayor coordinación entre los proyectos abiertos que permitiría ahorrar costes y complementar experiencias. En este sentido, la pyme española que pueda tener algún interés concreto en áreas de nanotecnología jugaría un importante papel.

En el sector se admite la falta de comunicación entre investigadores y empresarios y la falta de costumbre a la hora de transferir los resultados de las investigaciones hacia la industria. Al final esto se traduce en un insuficiente número de patentes obtenidas.

Un aspecto que llama a la reflexión es que desde la Administración no se contemple la financiación de proyectos conjuntos de empresas y centros de investigación, algo que en Europa no ocurre.

Como catalizador de esta incipiente ciencia, NanoSpain agrupa a 112 grupos de investigación españoles que trabajan en cuestiones directamente relacionadas con la Nanotecnología.