LA INVERSIÓN EN EMPRESAS TECNOLÓGICAS SIGUE DECRECIENDO.

Una conferencia sobre capital riesgo que tuvo lugar el pasado jueves 5 de marzo en el edificio de la Bolsa de Madrid, puso de manifiesto la pérdida de confianza de la industria de capital riesgo en las inversiones en empresas de carácter tecnológico en España.

Desde el lado inversor se echa en falta una mayor cultura emprendedora y la dificultad para encontrar buenos proyectos y, sobre todo, emprendedores capaces de llevarlos a buen puerto.

En la actualidad, sólo los proyectos relacionados con la biotecnología con una base probada, gozan del beneplácito de las entidades de capital riesgo. Las empresas especializadas en aplicaciones de telefonía móvil y software también son vistas con buenos ojos por la industria.

Lo que parece claro es que la financiación de empresas tecnológicas requiere de un mayor esfuerzo inversor, tanto de la iniciativa pública como de la privada. En este sentido, debe comentarse la fría acogida que ha tenido el Real Decreto 601/2002, 28 de junio, que enuncia una línea de apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCYT) a la capitalización de empresas de base tecnológica. El reducido tamaño de la inversión máxima propuesta por el MCYT y excesivo plazo de tiempo propuesto para la aprobación de los proyectos, no encajan con las características de los operadores.