LA ROBÓTICA EN EE.UU.

    El panorama del sector de la robótica en los EE.UU. ha cambiado considerablemente en las dos últimas décadas, en cuanto al grado de apoyo otorgado por el capital riesgo. Si durante los 80 los capitalistas riesgo invertían con ilusión en 202 start ups de este sector, por un importe de $400 millones, este año, tan sólo se han producido dos operaciones significativas valoradas en $14 millones. Esta pérdida de confianza es comprensible si se atiende al elevado número de fracasos acaecidos durante este período.

    Las start ups de la robótica se centran en la solución de problemas comunes, fabricando robots que ayuden, por ejemplo, en el cuidado de ancianos o corten el césped; dejando de lado las aplicaciones industriales (ensamblaje de vehículos). Por ello, parece que la financiación de este tipo de empresas será llevada a cabo por las grandes corporaciones, que disponen de mayores recursos para producir la maquinaria a un menor coste.

    Los capitalistas riesgo y los inversores muestran su apatía hacia la robótica argumentando que se trata un sector de bajo margen de negocio y con pocas barreras a la entrada, aunque luego actúen de diferente manera en la financiación de compañías de reducido margen, como las dedicadas a la fabricación de PCs o semiconductores.

    En 2001, tan sólo dos compañías consiguieron captar importantes sumas de capital: Friendly Robotic, que obtuvo, tras seis meses de búsqueda, $7 millones para la fabricación de sus cortadoras de césped; e iRobot, que vende tecnología a otras empresas para que la incorporen a sus productos, que se hizo con otros $7 millones.

    Corren malos tiempos para la robótica en EE.UU., pero esa no es la opinión de Chicago-based RoboticVentures, que ha lanzado uno de los únicos fondos exclusivos del sector, con recursos disponibles por valor de $5.1 millones, habiendo participado hasta la fecha en tres compañías.