NUEVOS PARAÍSOS TECNOLÓGICOS.

    Puede que la Nueva Economía esté atravesando por momentos difíciles, pero hemos encontrado nueve regiones en diferentes partes del mundo que desconocen el término burbuja especulativa.

    La primera de ellas florece en Oakland (California) fruto del rápido movimiento del gobierno de la ciudad, que ha conseguido transformar a otra ciudad situada en la bahía, en un centro tecnológico que alberga más de 300 compañías y ofrece 10.000 puestos de trabajo. La clave del proyecto radica en la proximidad con San Francisco y Sillicon Valley, y su relativo carácter subdesarrollado, que mediante reducciones y descuentos impositivos a sectores específicos de software, multimedia, telecomunicaciones y biotecnología ha logrado asentar una industria consolidada.

    En la ciudad de Omaha (Nebraska) se encuentra un importante centro de telecomunicaciones y procesamiento de datos, con 4.000 empresas tecnológicas sobre una población total de 390.000 habitantes y donde la fibra óptica parece desenvolverse con mayor soltura que en otros lugares.

    Omaha, que ha sido una ciudad tecnológica desde la guerra fría, tiene su futuro asegurado gracias a los institutos tecnológicos de información situados en las Universidades de Nebraska y Creighton.

    Cerca de allí, en Tulsa, tienen su hogar los llamados cowboys tecnológicos, que han sabido transformar el petróleo y el gas en una moderna industria de telecomunicaciones e Internet.

    La ciudad de Huntsville (Alabama) concentra alrededor del Centro Aeroespacial Marshall un conjunto de compañías tecnológicas (el 85%) que trabajan en la investigación aeroespacial y la defensa (NASA y el Ejército), mientras que el 15% restante se diversifica en las industrias del software, biotecnología y las telecomunicaciones.

    Akron (Ohio), que dio cobijo a multinacionales del caucho como Goodyear, Bridgestone/Firestone, General Tire, etc. se ha convertido en el Valle de los polímeros, material imprescindible en la fabricación de ordenadores y teléfonos móviles, con 400 firmas que emplean a 30.000 trabajadores.

    Cruzando el Canal de Panamá, al noreste de Brasil se encuentra la región de Campiña Grande, que en los últimos cincuenta años ha pasado de la industria textil algodonera a convertirse en un oasis para las empresas de software y comercio electrónico. La clave de todo este proceso está en Universidad Federal de Paraíba que ha engendrado 60 empresas tecnológicas.

    Al otro lado del Atlántico, en el corazón de Barcelona, se está produciendo la transformación de una zona fabril del siglo diecinueve en el moderno barrio 22@, que pretende convertirse en el centro neurálgico de la alta tecnología adaptado a la cultura Mediterránea.

    La escuela de negocios IESE prevé para dentro de diez años, que la Nueva Economía (comercio electrónico, servicios bancarios, etc.) proporcione a Barcelona entre el 25 y el 30% de su riqueza, por el 5-10% actual.

    Pasado el macizo Pirenaíco, en la región de Côte d´Azur (Francia) está situado el Parque Tecnológico Sophia Antipolis, que ha sabido explotar el potencial de las empresas puntocom ofreciendo un verdadero Know-how.

    Para finalizar nuestro particular recorrido por los nuevos paraísos tecnológicos, encontramos cómo en la región de Suzhou (China), comienzan a convivir los dos parques tecnológicos de la ciudad, hasta ahora separados por intereses políticos y económicos. El resultado de esta competencia y del potencial de este país, son los 8 billones de dólares de capital riesgo invertidos hasta ahora en ambos parques, que han servido para crear 80.000 nuevos puestos de trabajo.

                                                                                                                            Más información en Newsweek (30-04-2001)