BUSINESS ANGELS: GOOGLE.

Hace unos días, Google, la mayor compañía de Internet del mundo, cumplía un año desde que comenzara a cotizar en Bolsa. En este periodo sus acciones experimentaban una revalorización superior al 220%. Hoy Google tiene un valor de mercado de más de 3.000 millones de dólares, realiza búsquedas en más de 8.000 millones de páginas y en 100 idiomas diferentes. Sus fundadores, Larry Page y Sergey Brin, están entre las 45 personas más ricas de los EE.UU según la revista Forbes, con una fortuna de unos 4.000 millones de dólares cada una.

Pero nada de esto hubiera ocurrido si uno de los fundadores de Sun Microsystems creyera en los jóvenes estudiantes de Stanford y firmara un cheque por valor de 100.000 euros una todavía inexistente compañía denominada Google Inc. Esta inyección económica sirvió para constituir la empresa y terminar el desarrollo del buscador más potente y complejo que se conoce. Allá por 1996 Google recibía unas 10.000 visitas diarias. Poco después la firma establecía una alianza estratégica con Yahoo, principal competidor de Google, que finalizaría en 2004.

En junio de 1999, dos de las principales entidades norteamericanas de capital riesgo, Sequoia Capital y Kleiner Perkins Caufield & Byers, insuflaron 25 millones de dólares y tres meses después, Google se convertía en el buscador oficial de AOL y Netscape. En 2000, la compañía ya era considerada el mayor buscador del mundo, superando los 3 millones de búsquedas.

A partir de entonces comenzó las expansión internacional de la firma, constituyéndose alianzas estratégicas con los principales portales de China (NetEase), Japón (Biglobe), Corea (Lycos) y Latinoamérica (Universo Online). Hoy en día no hay rincón del planeta al que no haya llegado Google.

En el cuarto trimestre de 2001 Google ya era una compañía rentable, gracias, principalmente, a los ingresos por contratos publicitarios.

La financiación otorgada por aquel directivo de Sun Microsystems, aunque insignificante en comparación a posteriores desembolsos, fue fundamental para el desarrollo y construcción de lo que hoy conocemos por Google. Sin la confianza de aquel directivo quizá esta compañía hoy no existiría.