EL CAPITAL RIESGO AMERICANO EN SU PEOR RACHA DESDE 1974.

    Por primera vez desde los años setenta, los fondos de capital riesgo americanos han sufrido pérdidas por segundo trimestre consecutivo, pasando del -6,3% del último trimestre de 2000 al -8,9% del primer trimestre de 2001, no siendo las perspectivas actuales demasiado alentadoras.

    Tras estos descensos, se encuentra el creciente volumen de depreciaciones en libros que están registrando los fondos, debido a que sus compañías participadas quiebran, son adquiridas a la baja por un tercero, o se enfrentan a una ronda de financiación con una valoración inferior a la ronda previa. La primera ronda de depreciaciones se ejecutó el verano y otoño pasados, a medida que las compañías que cotizaban en el mercado se desplomaban con parte de sus acciones en poder de las sociedades y fondos de capital riesgo. Pero ha hecho falta más tiempo, en algunos casos hasta un año, para sufrir los peores resultados.

    Tradicionalmente, sólo eventos como la OPV (Oferta Pública de Venta) de una compañía, una nueva ronda de financiación o una bancarrota obligaban a los fondos de capital riesgo a evaluar sus carteras. Actualmente, los inversores de los mismos (fondos de pensiones, hipotecarios o fortunas individuales) ejercen su presión para reflejar con mayor frecuencia las depreciaciones en las participadas.

    Atrás quedaron los tiempos en que sólo en Estados Unidos, los fondos de capital riesgo invirtieron 103.000 millones de dólares (aproximadamente 20 billones de pesetas) repartidos en una cifra récord de 5.380 empresas; o las rentabilidades del 165% y 37,5% obtenidas en 1999 y 2000 respectivamente.

    El bajón es evidente, pero los buenos jugadores esperan su momento.