EL PRÉSTAMO PARTICIPATIVO COMO INSTRUMENTO DE FINANCIACIÓN DE PYMES INNOVADORAS.

El préstamo participativo se ha convertido en una alternativa muy interesante para la financiación de las pequeñas y medianas empresas innovadoras y que complementa la financiación otorgada por el capital riesgo.

Las características de la pyme innovadora dificultan su acceso a una financiación estable de recursos a largo plazo, lo que suele derivar en la paralización de proyectos de inversión por falta de recursos o una estructura financiera excesivamente dependiente de los recursos ajenos a corto plazo.

Para cubrir este hueco se presenta el préstamo participativo como un instrumento en el que la retribución del capital invertido se liga con la evolución de la actividad de la empresa que recibe el préstamo; se trata de deuda subordinada, es decir, que el prestamista participativo se sitúa después de los acreedores comunes en orden a la prelación de créditos; se consideran patrimonio contable a los efectos de reducción de capital y liquidación de la sociedad previstas en la legislación mercantil; los intereses pagados son deducibles del impuesto de sociedades y; para mantener las garantías frente a terceros, el préstamo sólo podrá amortizarse anticipadamente si se compensa con una ampliación de igual cuantía de sus fondos propios.

La Empresa Nacional de Innovación S.A. (ENISA), empresa pública dependiente de la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa, es la entidad de capital riesgo especializada en utilizar este instrumento financiero. Los préstamos concedidos por ENISA oscilan entre 5 y 10 años, con un periodo de carencia entre 3 y 8 años. No exigen garantías adicionales a las que ofrece el propio proyecto empresarial y la preparación y experiencia del grupo gestor que lo promueve.

La firma de capital riesgo resume las virtudes del préstamo participativo en que evita las tensiones que crea la entrada de terceros en el capital y en la gestión de las empresas, elimina los procesos de valoración de las participaciones y de desinversión y, además, los gastos financieros derivados del préstamo son deducibles en el Impuesto de Sociedades, a diferencia del tratamiento fiscal que recibirían si fueran dividendos.

En los últimos años, ENISA ha aprobado 93 operaciones por importe de 52,8 millones de euros de las cuales ya se han formalizado 83, con un promedio por operación de 577 mil euros, habiendo posibilitado la creación o mantenimiento de 6.700 puestos de trabajo.. El 58% del total de proyectos aprobados se corresponden con empresas de menos de 50 trabajadores y el 35% están relacionados con empresas de reciente creación.

De los más de 400 proyectos de base tecnológica analizados por ENISA, 25 fueron aprobados por un importe conjunto de 12,4 millones de euros.