LOS ATENTADOS TERRORISTAS TRABAN LA INICIATIVA EMPRESARIAL AMERICANA.

    Tras los atentados terroristas sufridos por el pueblo norteamericano hace dos semanas, los empresarios aseguran que sus clientes han entrado en un estado de letargo profundo, las alianzas han quedado en compás de espera, mientras que las compañías de reciente creación mantienen sus cuentas de gastos al mínimo e intentan resistir hasta mejore la capacidad de financiación y de compra de sus posibles clientes. Para estas incipientes empresas, los próximos meses traerán reducciones de personal y más medidas de austeridad para poder sobrevivir.

    Lo que sin duda haría un inversor de capital riesgo en estos casos, es poner a todas sus compañías participadas en el congelador durante una temporada.

    Los ataques del 11 de septiembre ocurrieron en un momento delicado para las empresas que están en su primera etapa de desarrollo, con caídas de las primeras rondas de financiación hasta unos escasos US$1.040 millones, un 87% menos que en el mismo período del año anterior, y justo cuando las cifras mostraban débiles señales de repunte de la confianza. Una compañía que indudablemente encontrará más problemas poder financiarse es Great Plains Airlines Inc., que trata de conseguir US$20 millones de inversores privados institucionales para sumarlos a los US$30 millones que obtuvo el pasado mes de diciembre.

    Por otro lado, los inversores en capital riesgo hablan de apoyar nuevas tecnologías, como las de seguridad o de videoconferencia.

    Como es lógico, también se plantea el interrogante de cómo afectará al instinto innovador empresarial americano tan delicada situación.