JAPÓN DISTANCIA A EUROPA EN LA CARRERA DEL MÓVIL DE TERCERA GENERACIÓN.

    Mientras las operadoras telefónicas europeas siguen haciendo juegos malabares para reducir o refinanciar su deuda, o se preguntan para cuando estará disponible su tecnología UMTS, que dará juego al teléfono móvil de tercera generación (3G), el pueblo japonés disfruta a través de sus celulares de todo tipo de servicios multimedia que han dejado obsoletos a los mensajes cortos; dando paso a juegos, horóscopos, karaoke, imágenes de logos, servicios informativos (noticias), compra de entradas, servicios de localización, transacciones financieras, etc.

    Las razones que han hecho que Europa perdiera la ventaja que había adquirido al resto del mundo, o que ha propiciado que Japón pegue primero en lo que a telefonía 3G se refiere, han sido por ejemplo la repartición directa de licencias de UMTS a los operadores japoneses existentes bajo unas condiciones laxas que no lastrasen su desarrollo, y que contrasta con las subastas de licencias o las elevadísimas tasas con que los gobiernos europeos se lucraron, maniatando financieramente a las operadoras telefónicas; también ha favorecido el hecho de que el usuario de móvil japonés posee, con 66 dólares de gasto mensual, la factura media más alta del mundo, a diferencia de los 35 o 40 dólares que facturan, en media, los europeos, o los 42 dólares que gastan los estadounidenses. A esto se puede añadir los 5 dólares mensuales que destinan los japoneses en tráfico de datos (el futuro de la telefonía), frente a los 4 de Alemania o el dólar que gastan franceses e ingleses; otra causa de diferenciación ha venido de la mano de las empresas de móviles japonesas, en particular DoCoMo, que han cambiado el modelo de fabricación tecnológica a nivel mundial, creando sus propias especificaciones y exigiendo a los fabricantes su adaptación a las mismas.

    Así, en tan solo dos meses, Foma, la marca comercial para telefonía 3G del gigante telefónico japonés NTT DoCoMo, ha conseguido14.000 clientes, con la intención de alcanzar los 150.000 en el primer trimestre de 2002 y los 6 millones de clientes para 2004. Pero sin duda lo que deja sin aliento a los gestores de telefonía europeos son los más de 46 millones de japoneses que disponen desde 1999 la tecnología i-mode, susceptible de cambio al UMTS a corto o medio plazo de una manera relativamente sencilla.

    Para concluir un apunte más, DoCoMo pretende exportar su sistema exclusivo a Europa a través de KPN. ¿De nuevo una revolución de transitores?.