LOS INVERSORES EN CAPITAL RIESGO ENDURECEN LAS REGLAS DEL JUEGO.

    Las reglas del juego del capital riesgo han cambiado sustancialmente a raíz de la caída, cierre y reestructuraciones de muchas empresas puntocom; de la palpable inestabilidad en los mercados tecnológicos y la consiguiente pérdida de valor en las carteras inversoras.

    Aquellos que firmaban cheques porque determinada compañía se encontraba en el espacio adecuado o porque las demás lo estaban, se han visto forzados a endurecer las reglas de participación en «empresas arriesgadas».

    Dentro de este ambiente, las start-ups que desean la entrada de capital para financiar sus proyectos, se ven forzadas no sólo a ceder más control del deseado, sino que han estar de acuerdo con evaluaciones a la baja y términos contractuales más estrictos que aseguren las participaciones de las sociedades y fondos de capital riesgo. Así, una empresa en fase semilla, que hace tan solo un año estaba valorada entre $10 y $15 millones, lo está hoy en valores entre $3 y $4 millones.

    Los capitalistas riesgo para proteger sus participaciones en segundas y sucesivas rondas de financiación, utilizan cada vez con mayor frecuencia la preferencia, en caso de liquidación o venta de la compañía, de tres o cuatro veces la inversión original, mediante  acciones preferentes. También estas firmas aseguran sus inversiones a través de derechos plenos de antidilución de sus participaciones, que conservan todo su valor ante casos como el de una compañía que venda acciones en una segunda o sucesivas rondas de financiación a un precio menor que en rondas previas. Otra medida rescatada hace algo más de un año desde su primera aparición en los años 60, es la emisión de participaciones convertibles en acciones preferentes, que en caso de venta o liquidación de una compañía, hace que los propietarios de éstas, tengan el derecho de recibir el valor facial de la inversión más la porción de las acciones, como si las hubieran convertido.