04/03/2021

Nota de prensa

EL VALOR DE LAS OPERACIONES DE CAPITAL RIESGO EN 2020 FUE UN 8% SUPERIOR AL DE 2019; 2021 SERÁ UN AÑO DINÁMICO PARA LA INDUSTRIA.

Entre otros aspectos, el informe anual de Bain & Company sobre la industria del PE analiza si los SPAC y la implantación de los estándares ESG en el sector están aquí para quedarse Boston, 4 de marzo de 2021 – La actividad de capital riesgo (PE) se detuvo repentinamente en el segundo trimestre de 2020 cuando la realidad de la crisis del Covid-19 se hizo evidente.

Pero la industria recuperó rápidamente su equilibrio y demostró una resistencia extrema. El valor de las operaciones se recuperó con fuerza en el tercer trimestre, terminando el año un 8% más alto en comparación con los niveles de 2019. Según todos los indicios, el PE resistió la tormenta perfecta de 2020 sin sufrir un impacto en sus rendimientos, ya que las valoraciones se mantuvieron muy altas. En términos de inversión de capital, la segunda mitad del año terminó siendo tan sólida como cualquier periodo bi-trimestral reciente.

Una cifra que destacar fue el volumen de operaciones negociadas por firmas de capital riesgo, que se redujo en un 24% (alrededor de 1.000) en 2020 con respecto a los niveles recientes, lo que significa que el valor total de la inversión fue respaldado por transacciones de mayor tamaño. Con un alto nivel de capital disponible para invertir y mercados crediticios sólidos, el mercado de transacciones de PE en 2021 promete estar increíblemente ocupado a medida que los inversores busquen recuperar el tiempo perdido. Mirando los datos de 2021 hasta febrero, el valor de las transacciones registradas es un 60% más alto que los promedios observados para esos dos meses en los últimos cinco años.

Sin embargo, las elevadas valoraciones también indican que hay poco margen de error. El aumento de los precios de los activos en sectores como el de la tecnología significa que los múltiplos de las operaciones que se realizan hoy están en niveles récord o cerca de ellos. Esto tendrá varias implicaciones importantes para los inversores en 2021 y más allá. Ahora más que nunca, los fondos tendrán que diferenciarse y hacer movimientos audaces.

Las empresas de adquisición con fines especiales (SPAC por sus siglas en inglés) volvieron a aparecer en la escena financiera en 2020, recaudando 83.000 millones de dólares en capital, principalmente en EE.UU., más de seis veces el récord anterior establecido solo un año antes.

Como parece que su aumento continuará en 2021, el informe de Bain & Company apunta que los retornos de las SPAC parecen estar mejorando en conjunto, pero su rendimiento individual sigue siendo muy variable.

La inversión basada en factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG por sus siglas en inglés) continúa enfrentándose al escepticismo, pero los líderes de la industria del capital riesgo están incorporando rápidamente la sostenibilidad y la responsabilidad en su forma de invertir y operar. Bain & Company cree que la alineación con los factores ESG ya no es solo «aconsejable» sino que es una cualidad «imprescindible» para las empresas de PE a escala mundial.

Estos son algunos de los temas tratados en el 12º informe anual de PE global publicado por Bain & Company, la firma de consultoría líder en la asesoría a inversores de PE a escala mundial.

«El capital riesgo capeó bien un contexto tumultuoso y sin precedentes», declaró Cira Cuberes, socia de la práctica de capital riesgo de Bain & Company. “El mercado absorbió la caída observada en el segundo trimestre y terminó en un nivel alto en general, ya que los negociadores se adaptaron rápidamente a trabajar de modo remoto. Con la caída del número de operaciones en 2020 desde los niveles recientes, esperamos ver una gran cantidad de demanda acumulada regresando al mercado. Si a eso le sumamos los crecientes niveles de capital disponible para invertir y la solidez de los mercados, 2021 se perfila como un año increíblemente ajetreado».

El mercado de capital riesgo en 2020: Salida del abismo

Después de haberse recuperado de manera impresionante de un pésimo desempeño en el segundo trimestre, la industria global de PE generó 592.000 millones de dólares en valor de acuerdos de compra en 2020. Eso supone un aumento del 8% con respecto a los datos de 2019 y un 7% más que el promedio de los últimos cinco años, 555.000 millones. De ese total, 410.000 millones de dólares se registraron en el tercer y cuarto trimestres cuando los fondos de PE (general partners o GP) se apresuraron en invertir el capital. En medio de una fuerte competencia y una avalancha de capital de inversión -tanto deuda como renta variable- los múltiplos de compra continuaron desafiando la gravedad en 2020, con un promedio de 11,4 veces las ganancias antes de impuestos sobre intereses, depreciación y amortización (EBITDA) en EE.UU. a final del año y un récord de 12,6 veces en Europa. Como muestra de cuán agitado estaba el mercado: alrededor del 70% de las adquisiciones en Estados Unidos tuvieron un precio superior a 11 veces el EBITDA.

Los múltiplos aumentaron en todas las industrias en 2020, pero fueron especialmente optimistas en los sectores más inmunes al Covid-19 (como la industria de pagos) o aquellos que se beneficiaron de la pandemia (como la industria tecnológica). Como parte de un movimiento hacia la búsqueda de calidad, el PE apuntó a empresas que podían respaldar más deuda, y los bancos estuvieron felices de suministrarla. A pesar de la profunda incertidumbre que rodea a la economía debido al Covid-19, los múltiplos de deuda se dispararon en 2020, con casi el 80% de las operaciones apalancadas a más de 6 veces el EBITDA.

El capital privado no invertido en general, incluido el comprometido con fondos de riesgo, crecimiento “growth” e infraestructuras, ha aumentado escalonadamente desde 2013 hasta alcanzar los casi 3 billones de dólares, y alrededor de un tercio se atribuye a fondos de compra (buyout funds) y SPAC. La actividad de desinversiones en 2020 siguió el mismo patrón que las inversiones. Tanto los compradores como los vendedores quedaron en suspenso cuando la pandemia de Covid-19 golpeó en primavera y la actividad se estancó en el segundo trimestre. El valor de las desinversiones se recuperó en la segunda mitad del año, ya que la reactivación de los precios y la amenaza de un cambio en la legislación fiscal en EE. UU. dio a los vendedores un fuerte incentivo para poner empresas en el mercado, especialmente las grandes. El número de desinversiones estuvo por detrás del total de 2019, pero debido a un aumento en el tamaño de los acuerdos, el valor de global de las operaciones de desinversor alcanzó los 427.000 millones de dólares en 2020, una cifra a la par que la de 2019 y en línea con el promedio de cinco años.

Una vez más, los compradores estratégicos proporcionaron el canal de salida más grande. Las operaciones entre empresas de capital privado (“sponsor-to-sponsor”) se mantuvieron, y las OPV aumentaron en un 121% hasta alcanzar los 81.000 millones de dólares a medida que los mercados de valores públicos se dispararon.

La recaudación global de los fondos, de 989.000 millones de dólares, supuso una disminución del récord histórico de 2019, de 1,09 billones de dólares. Sin embargo, sigue siendo el tercer total más alto de la historia, y si uno suma los 83.000 millones de dólares recaudados por las SPAC, fue el segundo más alto. Los fondos de compra recaudaron por sí solos alrededor de 300.000 millones de dólares en 2020, o 340.000 millones de dólares si se incluye capital SPAC destinado a objetivos de compra, estimado en 41.000 millones.

Según todos los indicios, el capital privado resistió la tormenta perfecta de 2020 sin sufrir un impacto en sus rendimientos. En cuanto a la tasa interna de rendimiento (TIR) anualizada a 10 años, hasta ahora los fondos han evitado el tipo de daño sufrido en la crisis financiera mundial.

Si bien los GPs cerraron menos acuerdos en 2020, aquellos que sí produjeron salidas generaron múltiplos de aproximadamente 2,3 veces del capital invertido, ligeramente por encima del promedio de cinco años.

SPAC: Aprovechando una oportunidad en curso

Las empresas de adquisición con fines especiales, o SPAC, están demostrando ser una forma más rápida y segura de hacer pública una empresa. Sin embargo, los factores económicos benefician en gran medida al sponsor y a los inversores que redimen la oferta pública inicial (OPI), mientras que diluyen significativamente a los accionistas públicos que no redimen.

Tras desaparecer después de la crisis financiera global, las SPAC encontraron una nueva vida hace unos años y luego volvieron al primer plano de la escena financiera en 2020, recaudando 83.000 millones de dólares en nuevos fondos, más de seis veces el récord anterior establecido solo un año antes. Este impulso ha continuado en 2021: solo hasta febrero, más de 170 SPAC han recaudado más de 50.000 millones de dólares.

Según Bain & Company, las SPAC podrían jugar un papel significativo a largo plazo en los mercados de capitales a medida que las empresas buscan alternativas a las OPV tradicionales.

Pero es probable que las estructuras de las SPAC evolucionen para que sus sponsors estén más expuestos al desempeño de la empresa a largo plazo, tanto a través del capital en riesgo inicial como de los acuerdos de compra a plazo. Eso aumentará la presión para centrarse en algo más
que cerrar una operación y seguir adelante, una actitud que muy frecuente en algunos acuerdos de SPACs en el pasado.

“En el entorno actual, cualquier objetivo probable con un perfil de empresa pública tiene sponsors de SPACs haciendo cola en la puerta”, ha comentado Álvaro Pires, socio de la práctica de capital riesgo de Bain & Company. “Las firmas que busquen un éxito repetible y a largo plazo deberán equilibrar su esfuerzo en tres tareas igualmente importantes: encontrar la operación adecuado a tiempo; fortalecer sus capacidades de “due diligence” para analizar y examinar sus objetivos con mayor potencial; e impulsar el rendimiento a través de la experiencia en la gestión, las redes de talentos y la planificación de creación de valor de clase mundial».

Los factores ESG, en expansión en el sector del capital riesgo La inversión basada en factores EGS continúa enfrentándose al escepticismo en la industria del PE, especialmente en EE.UU.

Este análisis del ESG entre empresas de capital riesgo, realizado por el proveedor de calificaciones de sostenibilidad empresarial EcoVadis, muestra que las empresas en cartera de empresas con sede en EE. UU. están 12 puntos por detrás en este aspecto de las que son propiedad de empresas con sede en la UE. Sin embargo, incluso en Europa hay mucho margen para crecer. Si se analizan únicamente los factores de sostenibilidad, la gran mayoría de las empresas en carteras de la UE no han impulsado iniciativas significativas en este ámbito. Y el mundo empresarial en general no está mucho más avanzado: los datos de EcoVadis muestran que las empresas y corporaciones propiedad de firmas de PE están casi a la par en cuanto a grado de madurez ESG tanto en EE. UU. como en Europa.

Los actores proactivos de la industria del PE no esperan que los estudios de retorno de la inversión (ROI) funcionen antes de incorporar la sostenibilidad y la responsabilidad social en la forma en que invierten y operan. De hecho, algunos han segregado estos esfuerzos en fondos discretos totalmente dedicados a la inversión de impacto, donde el objetivo es generar impacto social o ambiental a tasas de rendimiento del mercado.

Sin embargo, a medida que la inversión ESG madura, las empresas líderes en este aspecto, principalmente en Europa, han llegado a considerar la ESG como una parte fundamental de lo que las diferencia de sus competidores, moldeando los principios de ESG para afinar su “due diligence”, construir planes de creación de valor más sólidos y preparar salidas mejores y más convincentes.

Puedes descargar el informe completo en inglés en este link: https://www.bain.com/insights/topics/global-private-equity-report/

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